Cuando alguien del mundo del diseño o el desarrollo web escucha que sigues usando WordPress en **2025,**hay dos reacciones posibles. La primera es un gesto de comprensión cómplice: "nosotros también, qué se le va a hacer". La segunda es un ligero fruncimiento de ceño que dice "todavía". En BAI llevamos tiempo pensando en esto y hemos llegado a una conclusión que puede incomodar a ambos bandos: WordPress no está sobreviviendo a pesar de sus problemas. Está sobreviviendo exactamente por ellos.

Explico lo que quiero decir.

El problema que nadie quiere admitir con las alternativas

Webflow es extraordinario para proyectos de diseño donde el cliente tiene presupuesto, tiempo y no necesita que nadie del equipo toque el sitio después de la entrega. Es decir, para una fracción pequeña de los proyectos reales que maneja una agencia que trabaja con pymes.

Framer es espectacular si el cliente es una startup tech con un diseñador en plantilla. Astro y Next.js son la opción correcta cuando hay un desarrollador que va a mantener el proyecto. Squarespace es perfecto si el cliente quiere algo que funcione hoy y que no le dé más trabajo que el que tiene.

El problema es que la mayoría de clientes no son ninguna de esas cosas. Son empresas de entre diez y cien empleados que necesitan una web que pueda actualizar el responsable de marketing (que a veces es el mismo gerente), que tenga un formulario de contacto que funcione, que se pueda conectar con el CRM que ya usan, que el técnico de su proveedor de hosting sepa mantener y que en tres años pueda ser adaptada sin empezar desde cero.

Para ese perfil, WordPress sigue siendo la mejor respuesta. No porque sea el mejor CMS. Sino porque es el más conocido, el más documentado, el más compatible y el que más personas saben manejar sin formación específica.

El ecosistema que no tiene rival

Hay más de 60.000plugins activos en el repositorio oficial de WordPress. Eso no es una ventaja técnica —muchos plugins son pésimos— pero sí es una realidad operativa. Cuando un cliente necesita integrar su web con un software de gestión específico de su sector, con el CRM de su empresa, con una pasarela de pago regional o con una herramienta de análisis particular, la probabilidad de que exista una integración documentada para WordPress es muchísimo mayor que para cualquier alternativa.

Y cuando no existe la integración, existe la API REST de WordPress. Que es madura, está bien documentada y cualquier desarrollador con experiencia puede usar para construir lo que haga falta.

Esto tiene un valor que los puristas del diseño subestiman sistemáticamente: el coste total de propiedad de una web no es solo lo que cuesta construirla. Es lo que cuesta mantenerla, modificarla, integrarla y encontrar a alguien que sepa hacerlo cuando el desarrollador original no está disponible.

Cuándo no usamos WordPress

La honestidad obliga. Hay proyectos donde WordPress es la elección incorrecta y lo sabemos antes de empezar.

Si el proyecto tiene requisitos de rendimiento extremo —aplicaciones con millones de visitas al día, tiendas con catálogos de cientos de miles de productos, plataformas con lógica de negocio compleja— WordPress no es la herramienta. Su arquitectura no está diseñada para eso y forzarla en esa dirección crea más problemas de los que resuelve.

Si el proyecto requiere un diseño muy específico con interacciones complejas y el cliente tiene presupuesto para hacerlo bien, Webflow o código limpio son mejores opciones.

Si el cliente es técnico y quiere control total sobre su infraestructura, preferimos construir en Astro o Next.js y entregarle algo que entienda cómo funciona.

Pero si el cliente es una empresa vasca de tamaño medio que necesita una web corporativa fiable, bien posicionada en Google, que su equipo pueda actualizar y que no les dé problemas en los próximos cinco años, WordPress sigue siendo la respuesta correcta.

El elefante en la habitación: la seguridad

"Pero WordPress tiene problemas de seguridad." Sí. Los tiene. Y también los tiene cualquier software con millones de instalaciones activas en internet. La superficie de ataque es proporcional a la popularidad.

El 90% de los problemas de seguridad en WordPress vienen de tres fuentes: plugins desactualizados, themes abandonados y contraseñas débiles. Los tres son problemas de mantenimiento, no de arquitectura. Un WordPress bien configurado, con un hosting decente, actualizaciones automáticas activadas y un plugin de seguridad básico es tan seguro como cualquier alternativa del mercado para el tipo de proyectos que describe el párrafo anterior.

Lo que sí hemos cambiado

Nuestra manera de trabajar con WordPress en 2025es radicalmente diferente a la de **2018.**Trabajamos con el editor de bloques nativo en lugar de constructores de página pesados. Usamos temas base ligeros en lugar de themes all-in-one con doscientas opciones. Medimos los Core Web Vitals desde el primer día del proyecto, no como corrección posterior. Desplegamos en hosting específicamente optimizado para WordPress, no en servidores compartidos genéricos.

El resultado es que un WordPress bien construido en 2025puede tener puntuaciones de velocidad similares a las de alternativas supuestamente más modernas.

La conclusión incómoda

La industria del diseño web tiene un problema de esnobismo tecnológico. La herramienta que usa el 43% de todos los sitios web del planeta no puede ser tan mala como algunos pretenden que es. Puede no ser la más elegante. Puede no ser la favorita de los desarrolladores con criterio estético. Pero funciona, escala, tiene soporte, tiene comunidad y resuelve los problemas reales de los clientes reales.

Seguimos trabajando con WordPress porque nuestros clientes no nos contratan para usar la herramienta más cool. Nos contratan para que sus webs funcionen, posicionen en Google, las pueda gestionar su equipo y no les den problemas. Y para eso, WordPress sigue siendo difícil de batir.

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