Salud animal · clínica felina
Web para clínica veterinaria felina
Isilik (silencio en euskera) es una clínica inventada de Vitoria-Gasteiz que solo atiende gatos. Es el ejemplo que usamos para explicar qué pasa cuando un negocio tiene una promesa clara y la web entera se pone a su servicio.
Qué lleva esta web
- Portada con la promesa de la clínica solo felina
- Explicación de cómo es la visita sin perros en la sala
- Servicios, tarifas y equipo
- Contacto y petición de cita
Un negocio con una idea clara necesita una web de una sola idea
Cuando el negocio se define por una decisión —solo gatos—, la web no tiene que enumerar servicios: tiene que defender esa decisión. Aquí eso se traduce en una portada con una sola frase, un color crema cálido y un azul suave, tipografía tranquila y nada de fotos de perros felices.
El resto de la página va respondiendo, en orden, a los miedos del dueño de un gato: el transportín, la sala de espera, el estrés, el precio.
La dirección de arte se mide antes de escribir CSS
El punto de partida fueron las medidas reales de una referencia del sector, no una idea vaga de «que quede tranquilo»: colores exactos, tamaños de letra, aire entre bloques. Con esos números se decide la paleta y se comprueba el contraste antes de escribir una sola línea de estilos.
Es la parte aburrida del oficio y es la que separa una web que parece profesional de una que casi lo parece.
A quién le sirve un planteamiento así
Clínicas veterinarias especializadas, consultas médicas de nicho y servicios de salud con una promesa clara.
Preguntas frecuentes
¿Tiene sentido especializarse tanto?
En veterinaria, cada vez más: el dueño de un gato busca justo eso. Y para la web es una ventaja enorme, porque permite hablarle a una sola persona en lugar de a todo el mundo.
¿Se puede adaptar esta pieza a otro tipo de clínica?
Sí. El planteamiento —una promesa, una página que la defiende— funciona igual en fisioterapia, odontología o psicología.
¿Por qué las fuentes no vienen de Google?
Están servidas desde nuestro servidor. Cargar fuentes desde Google implica mandar la IP del visitante a un tercero, y eso es un frente que en el RGPD no hace ninguna falta abrir.
¿Quieres una web así para lo tuyo?
Cuéntanos a qué te dedicas y te decimos qué haríamos, cuánto costaría y en cuánto tiempo. Sin plantillas compradas y sin humo.
Marca inventada. Este trabajo es una pieza de muestrario: la empresa no existe y los precios, direcciones, teléfonos, personas y opiniones son ficticios. Las fotografías están generadas para la pieza y los pagos son simulados: no cobra nada ni guarda datos de nadie. La propia web lo dice en su pie.