Hostelería · pizzería
Web para pizzería con carta y pedido online
El Quinto Elemento es una pizzería inventada de Bilbao La Vieja. La hicimos para responder a una pregunta que sale en casi todas las reuniones: ¿se puede tener una web con personalidad fuerte sin que deje de vender?
Qué lleva esta web
- Portada con despiece de la pizza, destacadas, cómo funciona y testimonios
- Carta de 21 platos con alérgenos y barra de categorías pegajosa
- Sobre nosotros con la historia, el horno y los socios
- Ubicación con mapa, horario en vivo y buscador de barrio
- Pedido en tres pasos con pago simulado y recogida con descuento
- Página de gracias con ticket, seguimiento en cinco fases y confeti
Personalidad fuerte y carta clara no están reñidas
Toda la dirección de arte tira hacia lo mismo: negro, tipografía condensada en mayúsculas, logo de tatuaje y veinticuatro ilustraciones hechas a mano que flotan por la portada. Eso es lo que hace que la marca se recuerde. Pero en cuanto se entra en la carta, manda la claridad: precio grande, descripción corta, alérgenos y botón de añadir.
El truco no es elegir entre bonito y útil, es saber en qué pantalla toca cada cosa. La portada vende la idea; la carta vende la pizza.
El despiece tardó tres intentos
La primera versión apilaba las capas como un despiece de manual y se leía como una pizza encogiéndose. La segunda dejaba los ingredientes flotando encima, pero la pizza quedaba intacta. La definitiva es la que funciona: las hojas de albahaca saltan, el tomate sale disparado arrastrando la salsa y la mozzarella sube con hilos de queso, mientras la pizza se queda abajo cada vez más desnuda.
Contamos esto porque es la parte del trabajo que no se ve: lo caro no es hacer la animación, es tirar dos que no cuentan lo que tienen que contar.
A quién le sirve un planteamiento así
Pizzerías, restaurantes con carta amplia, marcas de hostelería con identidad propia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos platos aguanta una carta así?
Los que haga falta. Los datos viven en un solo fichero, así que añadir una pizza o cambiar un precio se hace en un sitio y se actualiza en la carta, en la portada y en el carrito a la vez.
¿Se puede cambiar la carta sin llamaros?
Sí. En un proyecto real esa parte se conecta a un panel para que la cambie el propio restaurante, o se deja el fichero de datos documentado si prefiere tocarlo su gente.
¿El horario de apertura hay que cambiarlo a mano cada día?
No. La web sabe la hora real del visitante y marca sola si está abierto o cerrado, con el horario de cada día de la semana.
¿Quieres una web así para lo tuyo?
Cuéntanos a qué te dedicas y te decimos qué haríamos, cuánto costaría y en cuánto tiempo. Sin plantillas compradas y sin humo.
Marca inventada. Este trabajo es una pieza de muestrario: la empresa no existe y los precios, direcciones, teléfonos, personas y opiniones son ficticios. Las fotografías están generadas para la pieza y los pagos son simulados: no cobra nada ni guarda datos de nadie. La propia web lo dice en su pie.