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Citas por WhatsApp para clínicas dentales

La recepción de una clínica dental no da abasto al teléfono

El teléfono suena justo cuando hay un paciente en el sillón. Las llamadas perdidas se devuelven cuando se puede, y muchas no se devuelven nunca. Fuera de horario no hay nadie. Y cada hueco que se queda sin cubrir es una hora de gabinete pagada y no facturada.

Lo que construimos para clínicas dentales es un agente que atiende por WhatsApp, propone huecos reales y reserva la cita en el calendario de la clínica. A cualquier hora, sin que nadie deje lo que está haciendo.

Rejilla semanal de agenda con las franjas ocupadas y un hueco libre confirmado
Solo se ofrece lo que está libre de verdad, comprobado en el calendario en ese mismo momento.

Sobre el calendario que ya usáis

La clínica conecta su propio Google Calendar. No hay que migrar la agenda, ni aprender otra herramienta, ni mantener dos sitios sincronizados rezando por que no se descuadren. El equipo sigue viendo su calendario de siempre; lo que cambia es que ahora se llena solo.

La configuración es por clínica: horario semanal por franjas, servicios con su duración —no dura lo mismo una revisión que un implante—, tiempo de margen entre pacientes, calendario destino y zona horaria. Los huecos se calculan respetando todo eso, así que el sistema no ofrece una hora que en la práctica no cabe.

Dos garantías que importan más de lo que parecen

El agente no se inventa horas

Solo ofrece huecos que el sistema ha leído del calendario en ese momento, y cada respuesta lleva adjunta la disponibilidad en crudo como prueba. Es una frontera escrita en el código, no una recomendación ni una instrucción al modelo: el agente no puede ofrecer una hora que no ha visto libre.

Esto suena obvio y no lo es. Un asistente que improvisa una hora plausible genera pacientes que se presentan cuando el gabinete está ocupado. Eso lo paga la clínica dos veces: en el tiempo que se pierde y en la cara del paciente.

No hay dos pacientes en el mismo hueco

Antes de escribir la cita se vuelve a comprobar que el hueco sigue libre, y después de escribirla se verifica que ha quedado sola. Si en ese instante otra reserva ganó la carrera, la nuestra se retira y el paciente recibe huecos nuevos, en vez de una confirmación que no vale.

Al cambiar una cita de hora ocurre lo mismo, y en el orden correcto: primero se reserva la nueva y solo entonces se cancela la vieja. Si la nueva no se puede coger, la original sigue intacta. Nunca se queda un paciente sin ninguna de las dos, que es el fallo clásico de los sistemas de reserva mal hechos.

Qué puede hacer el paciente

  • Preguntar huecos para un servicio concreto entre dos fechas.
  • Reservar.
  • Cancelar.
  • Cambiar la cita de hora.

Todo por WhatsApp, en la conversación que ya tiene abierta con la clínica. Sin descargar nada, sin registrarse y sin recordar una contraseña.

Qué cambia en la clínica

La recepción deja de ser un centro de llamadas. Quien llama por algo que no es pedir hora encuentra el teléfono libre.

Las noches y los fines de semana dejan de ser un agujero. Buena parte de las peticiones de cita llegan fuera del horario de atención, cuando el paciente por fin tiene un minuto.

Los huecos de última hora se recolocan. Una cancelación deja de ser una hora perdida si alguien puede ocuparla esa misma tarde sin llamar a nadie.

Lo que hay diseñado y todavía no está en marcha

Los recordatorios automáticos veinticuatro horas antes, con control para no enviar dos veces al mismo paciente. Está diseñado y no construido, y lo decimos así en vez de enseñarlo como si funcionara. Es la pieza que más reduce las ausencias, y por eso suele ser lo siguiente.

Cuándo no encaja

Cuando la agenda no está en digital. Si las citas viven en un cuaderno, primero hay que resolver eso. No es un trabajo grande, pero es previo y conviene decirlo antes.

Cuando cada cita necesita criterio clínico para asignarse. Hay tratamientos que no se pueden agendar sin que alguien valore antes el caso. Esos tramos se dejan en manos de una persona, y se dice cuáles son desde el principio en lugar de descubrirlo con un paciente delante.

Preguntas que nos hacen

¿Hay que cambiar de programa de gestión? No. El agente trabaja sobre el Google Calendar de la clínica; el resto se queda como está.

¿Qué pasa si el paciente escribe algo raro? Si la petición no se entiende, el agente pregunta o pasa la conversación a una persona. Lo que no hace nunca es reservar por si acaso.

¿Y los datos del paciente? Se recogen los mínimos para la cita y viven en el calendario de la clínica, no en un sistema nuestro.

¿Se puede probar con un solo servicio? Sí, y suele ser lo sensato: empezar por revisiones o primeras visitas, ver cómo responde, y ampliar después.

Vale también para otras agendas

El sistema no sabe de dientes: sabe de servicios con duración, huecos y calendarios. La misma pieza sirve para clínicas veterinarias, fisioterapia, centros de estética o cualquier negocio donde el hueco vacío sea el coste.

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